De qué hablo cuando hablo de “Mirar al Padre”

31 Jul
Me encontraba manejando rumbo a una institución educativa, cuando un espectacular me habló acerca de la energía del Padre, ocurrió de manera perfectamente espontánea, la imagen de una mujer que vestía bien y que reflejaba felicidad mirando a su Padre con una frase que decía
“Ser tu pequeña, me hace grande”.
Una frase que tiene la fuerza de colocarnos en nuestro lugar de hijos y de hijas para agradecer que la vida nos viene dada por nuestro Padre, él nos dio su fuerza y si lo permitimos, nos guiará al mundo y al éxito. Ahora bien, ¿Cómo te has vinculado con tu Padre?
El vínculo con el Padre es un campo de fuerza que actúa inconscientemente en tu vida, te des cuenta o no de ello, es un vínculo de vida pura que está presente en tu sistema orgánico, intelectual, emocional, social y espiritual, es un vínculo inquebrantable, insustituible, por lo tanto es un vínculo al que requieres mirar y quizás agregar nuevos significados porque generalmente, aprendemos acerca de nuestro Padre, nos es presentado a través de la mirada principalmente de nuestra Madre o de nuestros abuelos maternos y ahí vamos construyendo creencias e imágenes que nos acercan o nos alejan de la fuerza del Padre.
Agradecer el regalo de la vida es el único regalo importante para dar al Padre. ¿Y cómo lograrlo, cómo poder mirar a papá, cómo llegar a él, aún sin conocerlo?
Ubicando tu Ser en estado Adulto, en modo Adulto y desde ese lugar, dejar ir la historia que te contó mamá, o que te contó el abuelo, la abuela, los familiares cercanos, es dejar ir lo que has escuchado acerca de él, sobre todo si lo que has escuchado te mantiene sosteniendo pensamientos de crítica y de juicio.
Estos pensamientos son energía pura que que te conectan con emociones de enojo, con sensaciones de apatía, con experiencias de rechazo, con cuadros de fatiga, con adicciones y que te alejan de la paz.
Estar en paz con papá es estar en armonía con el orden, con la organización, con la estructura, con la jerarquía, con las reglas, con el trabajo, es sentir fuerza y apoyo, es crear confianza y proyectar seguridad, es estar conectado con el mundo, es brillar.

Nunca es tarde para llegar a papá y siempre puedes empezar con una mirada benevolente y una frase dedicada al Padre.